Merced Orrostieta
Aguirre
Mamíferos mexicanos en
peligro de extinción
Referirse a los mamíferos Mexicanos en peligro de extinción
implica reconocer que cualquier cantidad de esfuerzos realizados para su
preservación sigue siendo insuficiente, ante las acciones devastadores que, de
su hábitat ha hecho la mano del hombre, algunas opiniones refieren, que con el inicio del presente
siglo la mayoría de las especies mexicanas de mamíferos se consideran en
peligro de extinción; existen datos revelados por la Norma oficial mexicana (NOM-059-2001-SEMARNAT)
donde se dice que son 295 especies y subespecies de mamíferos en alguna
categoría de riesgo. Bien, se pueden aludir diversos factores que inciden para
que una cantidad importante de especies y subespecies se encuentren actualmente
en una situación crítica, pero independientemente de los factores de origen
natural ha sido la acción irresponsable de las personas lo que nos ha llevado
al extremo de tener que implementar estrategias de preservación y conservación
de algunas especies, que, progresivamente sus poblaciones se han visto mermadas
por las razones que se enuncian.
Según datos que pueden ser considerados con rango de
oficiales, se sabe que en nuestro territorio mexicano han desaparecido 49
especies entre las que se encuentra el lobo mexicano.
También la caza furtiva, es uno más de los factores que
coadyuvan al enrarecimiento de las poblaciones de mamíferos.
Para desarrollar el tema de los mamíferos en peligro de
extinción se hace necesario tener claridad sobre dos conceptos fundamentales
(especie y extinción) que son condición básica para su ulterior desarrollo y
mejor comprensión, por lo que creímos importante iniciar comentando que, según
la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la biodiversidad por sus
siglas CONABIO: “la especie es el grupo de organismos que pueden reproducirse y
producir descendencia fértil. En general los individuos de una especie se
reconocen porque son similares en su forma y función. Sin embargo muchas veces
los individuos de una especie son muy diferentes. Por ejemplo los machos y las
hembras.” En ese orden de ideas continuamos diciendo, que antiguamente, las
especies se clasificaban de acuerdo a su forma. Cárolus Linneo (1707- 1778),
propuso un sistema de clasificación que se conoce como el sistema binomial, ya
que asigna a cada especie un par de nombres. El nombre del género, con el cual
se relaciona a otras especies, y el nombre de la especie, que es único. Por
ejemplo el lobo (canis lupus) y el coyote (canis lantrans), comparten el nombre
genérico canis ya que son parientes cercanos, pero cada uno tiene su nombre
especifico único. En la actualidad, las innovadoras técnicas de análisis de ADN
nos permiten conocer la identidad y la relación de parentesco entre las
especies. La medida de similitud o diferencia entre el ADN de diferentes
especies se conoce como distancia genética y nos permite conocer el grado de
relación entre las especies. En el ámbito del concepto recién aludido cabe
hacer notar que también existen subespecies, que son variedades, o razas
geográficas, son especies incipientes, es decir en formación. Tienen
características particulares de anatomía, fisiología o conducta, generalmente
adecuada al ambiente en donde viven pero que las distinguen de las
características promedio de la especie a la que pertenecen. Por ejemplo el lobo
mexicano (canis lupus Bailey). En la nomenclatura científica se distinguen por
un tercer nombre que designa la subespecie. Este sería el primer concepto de
los dos que citamos inicialmente, ahora trataremos de definir extinción, y empezamos diciendo que, una
especie se considera en peligro de extinción, sea vegetal o animal cuando todos
los miembros vivos de dicha especie están en peligro de desaparecer. Esto se puede
deber tanto a la depredación directa sobre la especie como a la desaparición de
un recurso del cual dependía su vida, tanto por la acción del hombre, debido a
cambios en el hábitat, producto de hechos fortuitos(como desastres naturales) o
por cambios graduales del clima.
Las categorías en peligro y en peligro crítico contienen a
todas las especies que han mostrado importantes fluctuaciones en su
distribución geográfica, junto con una disminución o fragmentación de ella; una
población de individuos maduros menor de 250 o los 2500 ejemplares con una
probabilidad de un 50% o un 20% de extinción en su forma silvestre; y una
fuerte disminución en su población general en los últimos 10 años o tres
generaciones, en orden del 70% y el 80% respectivamente.
Una causa más para estar en peligro de extinción algunas
especies, son los efectos de la caza furtiva. Ante este riesgo latente, Global
Post, emitió una lista de 6 animales (es un dato global, no particularmente de
México) que corren peligro debido a esta práctica, estos son: Elefante,
Rinoceronte, Tigre, Tortuga de mar, lémur y los Gorilas.
A pesar de que México está considerado como un país mega
diverso, pues posee casi 70% de la diversidad mundial de especies animales y
plantas, hay 49 especies extintas, entre las que se encuentra el lobo Mexicano
y 475 en peligro de extinción. Para mejor proveer, decimos que la “extinción es
la desaparición total de una especie en el planeta.” Durante la larga historia
del planeta ha habido muchas extinciones causadas por cambios climáticos,
vulcanismo, inundaciones, sequias; sin embargo, en los últimos años la gran mayoría
de las extinciones de flora y fauna se deben al impacto directo o indirecto de
las actividades humanas (crisis de la biodiversidad).
Cuando las poblaciones son pequeñas su riesgo a la extinción aumenta.
Las poblaciones pequeñas son más susceptibles a desaparecer por fenómenos naturales
como los enunciados anteriormente; son más susceptibles a la pérdida de
variabilidad genética, ya que cada vez están más emparentados.
Indiscutiblemente la extinción de las especies es un fenómeno
cuya dinámica es progresiva, y que atendiendo a su naturaleza, podemos
distinguir las causas que la motivan; en México tenemos notablemente dos grupos
de carnívoros los que arbitrariamente podemos denominar pequeñas y carnívoros de
gran tamaño; para el caso tenemos que el primer grupo se ve seriamente
amenazado por la invasión de su hábitat, o bien por la caza directa, sin
embargo en la mayoría de los casos estos animales tienen tasas de reproducción relativamente
altas, que le permiten sobrevivir aun en zonas con alta presión humana, en
pequeñas áreas naturales. Tratándose de los carnívoros de gran tamaño estos
suelen tener mayor cantidad de encuentros con el hombre y su condición de
consumidores de carne hace que frecuentemente esas interacciones entren en el
plano de los conflictos, ya que actúan en mayor grado con el ganado doméstico.
Estos conflictos se ven incrementados en número e intensidad por la destrucción
de los hábitat nativos y por la destrucción consecuente de las presas
tradicionales de los mega depredadores, por lo que la caza ilegal ha sido un factor
importante para que en la actualidad los grandes carnívoros mexicanos estén en gravísimo
peligro de extinción, a pesar de que muchos de ellos deberían ser motivo de
orgullo nacional.
Entre los felinos destaca el jaguar, que si bien fue cazado
extensivamente por su piel, las fuertes regulaciones tanto nacionales como
internacionales, acerca del comercio de pieles, han tenido un impacto positivo
en la disminución de la caza furtiva. Sin embargo la cacería ilegal aún se
presenta pretextando la depredación que causan o pueden causar sobre el ganado.
También cabe destacar otro grupo de grandes carnívoros, el de
los Osos. En México alguna vez habitaron las dos especies de grandes Úrsidos
Americanos: el Grisil (Ursus arctos) y el Oso negro (Ursus Americanus). El
primero aparece en la NOM-059 con el estatus de extirpado del medio natural. En
México no se conoce la presencia de esta especie desde los años sesenta del
siglo XX (animalesextincion.es). La subespecie que habitaba en nuestro país era
el Ursus arctos nelsoni, cuyas descripciones indican que era enorme, pues
alcanzaba hasta 1.90 m de altura, parado en dos patas, y más de 300 kg de peso.
La principal razón de su desaparición fue la cacería indiscriminada, aunada a
su bajo potencial reproductivo. Por ser carnívoro cazador se le atribuyo la destrucción
de ganado en el norte de México.
A manera de conclusión, comentamos que nuestro territorio
posee gran biodiversidad, lo que ha hecho propicio el desarrollo de muchas
especies tanto de flora como de fauna, hasta contar con una representación del
70% de las especies que existen en el mundo, sin embargo diversos factores han
incidido para la extinción de 49 especies, entre las que destaca la del lobo
mexicano. Si bien, no se puede negar que acontecimientos de origen natural han
propiciado la merma de algunas especies, también resulta cierto que ha sido la interacción
del hombre con la naturaleza lo que mayor daño ha ocasionado, yendo de la caza
furtiva hasta la invasión de sus hábitats, con las consecuencias que de ello se
derivan, afectando sus fuentes de alimentación y de refugio, dejándolos expuestos
a cualquier cantidad de riesgos contra sus vidas.
El hecho de que los grandes depredadores atacan el ganado, ha
sido pretexto para perseguirlos sistemáticamente, provocando una notoria merma
en sus poblaciones.
Finalmente decimos que hacen falta regulaciones efectivas y políticas
auténticas de cuidado y protección a la fauna silvestre y de manera especial a
los grandes mamíferos que se han visto seriamente dañados.
Bibliografía.
Biodiversidad mexicana, www.biodiversidad.gob.mx/especies/queson.html
Especie en
peligro de extinción, https://es.wikipedia.org/wiki/Especie_en_peligro_de_extinci%C3%B3n.
Mamíferos
mexicanos en peligro de extinción, http://ww.revista.unam.mx/vol.12/num1/art03/index.html

